Esta es la edad a la que hay que empezar a hablar
niños de dinero: 7 años.


Muchos padres tienden a ocultar a sus hijos el sucio mundo del dinero hasta que están bien creciditos. Al fin y al cabo, lo más seguro es que no tengan que preocuparse por sus finanzas hasta que alcancen la mayoría de edad o, incluso, más adelante, cuando traten de independizarse y vean lo caro que es todo.

Los expertos coinciden en señalar, no obstante, que se trata de una mala decisión. Cuanto antes aprenda un niño a valorar el dinero, y saber lo que cuesta conseguirlo, antes empezará a formarse ciertas ideas sobre las finanzas, que serán decisivas cuando realmente tenga preocuparse por ellas.

Según un estudio financiado por el gobierno británico y elaborado por investigadores de la Universidad de Cambridge, los hábitos de dinero de los adultos generalmente se establecen a la edad de siete años. Para entonces, la mayoría de los niños comprenden cómo reconocer el valor del dinero y son capaces de realizar funciones complejas, como planificar anticipadamente, demorar una decisión hasta más tarde y comprender que algunas opciones son irreversibles, asegura el informe. El estudio es una iniciativa del Money Advice Service, una institución del Gobierno británico que trata de promocionar la educación financiera entre los ciudadanos del Reino Unido.

Nunca es pronto para hablar de finanzas.
“Los hábitos mentales que influyen en la forma en que los niños abordan problemas y decisiones complejos, incluidos los financieros, se determinan en gran medida en los primeros años de vida”, explica el doctor David Whitebread, coautor del estudio y psicólogo de la Facultad de Educación de Cambridge. Y los comportamientos adquiridos en esta edad parecen influir de forma determinante en las decisiones financieras que tomamos como adultos.

Los niños, claro está, aprenden lo que ven en casa. “Dado que los niños pequeños tienen pocos recursos monetarios que controlan de forma independiente, son los enfoques y las habilidades básicas que modelan, debaten y demuestran los padres las que probablemente serán influentes, inculcando hábitos y prácticas eficientes”, explica Whitebread.

El psicólogo cree que los padres que a ayudan a sus hijos a aprender cómo planificar el futuro, reflexionar sobre el pasado y autorregularse pueden marcar una gran diferencia en la promoción de un buen comportamiento financiero en el futuro. Además, como apuntaba el Plan de Educación Financiera 2013-2017, promovido por la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Banco de España, la exposición de los niños a creencias erróneas y hábitos poco adecuados en el ámbito de las finanzas son menores.

Según un estudio de M&G Invesments, la gran mayoría de los padres británicos (un 83 %) reconoce la utilidad de educar a sus hijos sobre cuestiones financieras, pero solo uno de cada seis lo hace realmente. En España no hay datos sobre la educación financiera que reciben los menores, pero es de suponer que es menor que en Reino Unido, donde incluso se imparten nociones sobre la materia en Primaria.

No es atractivo, pero merece la pena hacerlo.
Como apunta a The Guardian Sam Wass, profesor de psicología del desarrollo en la Universidad de East London, para los padres no resulta particularmente atractivo hablar a sus hijos de cosas como el dinero o la inhibición, pero merece la pena hacer el esfuerzo.

“Hay alegría en el hecho de que los niños pequeños sean espontáneos y vivan la vida en el momento, sin problemas adultos”, explica Wass. “Pero enseñarles a los niños cosas sobre el dinero cuando son pequeños es una buena forma de que los padres los ayuden a aprender cómo retrasar las gratificaciones, para que el niño piense: "Me gustaría hacer esto, pero no voy a hacerlo". La evidencia sugiere que, si quieres que a tu hijo le vaya bien en la vida, cuanto antes comiences a enseñarles inhibición y autodisciplina, mejor”.

Hay muchas formas de ir introduciendo poco a poco en nuestros hijos conocimientos financieros. En primer lugar, claro, hablando con ellos sobre la importancia del dinero, y lo que cuesta conseguir una u otra cosa. Tampoco es mala idea empezar pronto a administrar una paga, que permita a los niños a analizar y aprender las decisiones de gasto. Cometerán errores con el poco dinero que reciban y aprenderán de ellos.

Otra forma de enseñar principios básicos de economía es a través de los juegos de mesa. Aunque está pensado para niños más mayores, a partir de los 10 años se puede ir introduciendo a los pequeños en juegos clásicos como el Monopoly o el Risk –donde se aprende rápido un concepto básico de las finanzas: el coste de oportunidad–. Siendo más mayores es ideal, también, el archipopular Colonos de Catán, donde se aprende rápido cómo gestionar recursos y negociar con estos.

Datos tomados de:
www.lainformacion.com


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